RELATORIA FINAL
Arq. William Rey Ashfield

Hemos tenido tres jornadas intensas hasta el día de hoy, de trabajo, de reflexión, de intercambio que compromete también a un tiempo largo de realización.
No tenía idea del tiempo que lleva la organización de un encuentro cono este, ahora la tengo. Fue un trabajo de enorme integración, un gran esfuerzo de parte de la facultad, de la Intendencia y creo que a pesar de lo que yo podría considerar un éxito queda muchísimo todavía por hacer, queda mucho por trabajar y mucho para cambiar. De hecho en este seminario se ha iniciado ya una discusión a cerca de repensar su organización interna. Lo que nació originalmente cono un seminario y quiere seguir siendo un seminario ha ido creciendo, adquiriendo características de congreso; hemos tenido una propuesta de 280 ponencias que hubo que calificar, que rankear, que también seleccionar y aprobar y limitar y este fue un trabajo que siempre tiene mucho de injusto porque tuvimos un muy buen nivel de ponencias, de abstracts que indicaban la calidad de la ponencia pero bueno, razones de espacio, razones de tiempo obligan a establecer un límite a ese trabajo de exposición.
También hemos intentado que las ponencias aceptadas estuvieran todas y tenemos ahí sí un déficit, es decir algunos compromisos no se cumplieron de parte de los expositores que quedaron en llegar y realmente o no pudieron pero el hecho es que no pudimos contar con ellos y de alguna medida nos permitió descongestionar, ampliar en algunos salones intercambiar y establecer algún espacio para preguntas.
Entonces, este crecimiento que es auspicioso establece también sus límites propios y tenemos que conciliar esta cuestión de los límites con el interés porque la reflexión sobre Latinoamérica, sobre la arquitectura latinoamericana continúe creciendo. También tenemos que organizarnos más.
El Seminario de Arquitectura Latinoamericana nació en una impronta muy informal, Ramón decía un tanto anárquica y era bueno que eso se mantuviera y hoy tengo mis discrepancias, creo que es bueno que tenga ese fermento espontáneo pero tenemos también que ganar una estructura y tenemos que ganar en organización. Tenemos que calificar también el espacio de discusión, fijando por ejemplo el temario preestablecido, tuvimos obviamente un plenario preestablecido pero con un grado de flexibilidad bastante amplio, y es bueno se ha planteado el corazón del Seminario el trabajar sobre un documento previo y comprometer la publicación en CD ya no de los abstracts (esta sí es una propuesta local que se va a realizar) sino que de todas las ponencias, utilizar todos los mecanismos instrumentales para poder ampliar esa condición de foro de asamblea de reflexión para que los efectos sean mucho más aprovechables.
La superposición del Seminario con las instancias de ponencias hiciera que cuando estábamos en el seminario no pudiésemos estar en las ponencias y las propias características del seminario como espacio de debate también limita la posibilidad de todos de estar ahí.
Se ha planteado para la próxima organización, articular de una manera diferente esta estructura mediante tiempos para el seminario y tiempo para la exposición de ponencias, esto quizás acote aún más las ponencias pero de todas maneras va a permitir la participación de todos en el área del seminario y la participación de los que estábamos en el seminario, participar en la exposición de ponencias.
También hemos discutido bastante de las modalidades de exposición y también sobre los ámbitos de discusión y los marcos más que los ámbitos de discusión.
Nos parece importante que trabajemos más sobre las obras. Este fue un reclamo común, desde adentro del seminario y fue también muchas veces de los que participaron de sea instancia más de congreso, queremos trabajar más sobre ls obras, queremos apuntar a una reflexión más crítica de la producción de los últimos años y a partir de allí poder conocer más la arquitectura latinoamericana pero enriquecernos más con el ejercicio crítico.
En la jornada de hoy no estamos finalizando con una relatoría, pero si tenemos previsto estructurar la misma y presentarla en un sitio web que tenemos que organizar y ya va a ser tarea del próximo SAL. Esta relatoría apunta a establecer algún tipo de conclusión, tal ves no sea el término más adecuado porque el SAL es justamente el fermento para hacer catarsis de ideas, para intercambiar pero no cerrar los discursos. Entonces la idea es estructurar esa relatoría. Hemos tenido el apoyo de una serie de profesionales uruguayos que nos han dado una mano muy importante y que obliga a efectuar esa relatoría en un tiempo razonable. Me refiero al aporte que nos han hecho los arquitectos Andrés Mazzini, Cecilia Ponte, Ingrid Roche, Cristina Pastro y Ángela Perdomo y tener esa base para poder establecer este informe final.

Se trabajó también en algo que es ya parte misma de los Sal y es la definición del Premio América que tiene dos instancias y se definió también como novedad la figura del Reconocimiento. Identificar una figura de la arquitectura latinoamericana vinculada obviamente al país en que se desarrolla este seminario y en este caso la figura fue el arquitecto Vilamajó a quien ya sea muy difícil agregarle honores pero al que siempre en necesario incorporarle una reflexión, un análisis crítico, actualizar ese análisis apartir del trabajo de reflexión, de ubicación histórica. En ese sentido nos parece interesante y esto se va a materializar con una publicación y posiblemente una exposición que se desarrollará en el próximo Seminario de Arquitectura Latinoamericana que también se ha definido su sede y es la sede de Méjico.
Debo aclarar además que esta idea surgió de Méjico y la hemos tomado con mucho calor, personalmente creo que es importante en este sentido este reconocimiento que se hace de la figura del arquitecto Julio Vilamajó.
En el área conceptual del seminario habíamos definido el marco urbano como centro temático, habíamos hablado de la ciudad latinoamericana como eje fundamental de interés, pero la reflexión arquitectónica no estuvo ausente, acompañó permanentemente no solo desde las arquitecturas de la ciudad sino incluso desde las arquitecturas como hechos individuales asistimos a la exposición de algunas conferencias de obras en particular estuvimos en una reflexión permanente en el seminario sobre la cuestión patrimonial como hecho objetual además de cómo hecho urbano y también dedicamos un tiempo a reflexionar sobre el tema de la arquitectura más allá de los límites de la estructura urbana. Discutimos haciendo mucha catarsis pero también intentando una acumulación de conocimiento y creo que este es un tema que nos es un poco ajeno a los arquitectos, tenemos una dificultado en acumular conocimiento y creo que es una tarea que aunque nos cuesta es conveniente intentarla.

Hubo sí preocupaciones comunes, preocupaciones históricas como la dimensión social de la arquitectura que creo que en los últimos años ha sentido una suerte de crisis, o por lo menos una suerte de olvido, enmarcada en viejos sociologismos, a veces en extremos en ideologismos, se ha perdido ese valor de la arquitectura, ese valor ineludible y que todavía es mucho más ineludible para el caso de América Latina.

Nos hemos referido al valor de lo identitario, creo que el SAL surgió de una preocupación permanente del valor identitario de la arquitectura y esa preocupación está en un marco muy amplio que hace a distintos aspectos y maneras de enfocar la arquitectura. También a una actitud crítica. A veces nos pasamos de críticos. Pero creo que es una actitud crítica a lo que se está produciendo en todos lados pero no en el sentido de una negación introspectiva, sino una actitud crítica frente a experiencias que forman parte de otros contextos y que deben ser asumidas y pueden ser perfectamente experimentadas pero con un sentido contextual, local que exige muchas veces adaptar estas experiencias exógenas y creo que esto se dio más en el área de ponencias que en el área de seminario, una suerte de discurso muy preocupado por los proceso de globalización, creo que esto le importa no solamente a este campo específico de la arquitectura y urbanismo sino a toda la cultura pero me gustaría rescatar lo que dijo Fernández Cox respecto de entender que la cuestión de la globalización gira por sobretodo en el campo de la civilización y que el valor de lo identitario, de lo local de lo contextual forma parte del campo de la cultura, es decir no perder ese valor instrumental que puede estar en la globalización sin dejar de reconocer que a veces tiene efectos negativos sobre los contextos locales.
Estos fueron un poco los denominadores comunes pero diría que estuvieron muy tamizados por la riqueza y pluralidad de acentos.

Otra cuestión que es muy latinoamericana y que no ha faltado en este seminario es cierto imaginario apocalíptico que tenemos en el continente y una suerte de sentido de culpa de sentido de culpa latinoamericano y una suerte de culpa que nos liberó Silvia Arango cuando estableció una suerte de esperanza hacia lo que se está construyendo hoy, lo que se está proyectando hoy y a lo que se va a construir en el futuro. Creo que esto pasa porque convivimos con las carencias y eso tiene mucho que ver con las carencias, con las crisis y nos autocensura muchas veces nos impone un control para desarrollar experiencias que a veces pueden suponerse no necesariamente comprometidas.
Talvez sea parte de nuestra manera de ser, talvez debemos asumirla como tal, debemos controlarla, y no perder en esa mirada la dimensión esperanzadora que creo es la que nos va a permitir continuar trabajando, continuar en la producción que siempre tuvimos y entender esa esperanza no refiere a un futuro lejano sino a un presente que ya está entre nosotros, entre los jóvenes arquitectos que empiezan a desarrollar su ejercicio liberal o su ejercicio proyectual en el marco de distintas instituciones. También en los estudiantes que están en las escuelas y facultades de arquitectura, que están en un proceso fermental de construcción y de aporte y solo a manera de catálogo me gustaría citar algunas preocupaciones más recurrentes quizás un poco más pequeñas.

Grandes o pequeñas estrategias para abordar la cuestión urbana sigue siendo un tema que puede identificarse tanto en las ponencias como en la discusión de seminario.
La necesidad de construir un catastro de experiencias, y digo un catastro y no catástrofe acumulando, seleccionando y proyectando.
Una crítica bastante sostenida a operaciones un tanto sensualistas, incluso a la posibilidad de estructurar localmente el estar system vacuo y banal que podemos ver en muchas ciudades europeas y norteamericanas.

La importancia de asumir a la ciudad como parte esencial como parte de las políticas de Estado y no me refiero a los gobiernos departamentales sino gobiernos nacionales. La experiencia brasilera con la creación de ese Ministerio de Ciudades parece estar en el territorio latinoamericano marcándonos una primera punta de lanza.
Desde la formación el crecimiento exponencial de universidades y escuelas de arquitecturas también puede ser preocupantes porque hay también una inversión del proceso tradicional de enseñanza, si la enseñanza terciaria tenía una rica formación generalista, es decir en el sentido más atractivo de este término y la formación de postgrado en América Latina apuntaba a una cierta especificidad, parecería que hay una fuerte tendencia muchas veces presionada por los organismos de financiación de invertir este rol, de hacer una formación generalista en el nivel de postgrado y una formación mucho más acotada limitada en la formación terciaria. Creo que es un valor de la formación universitaria de en general de A. Latina, esa rica formación generalista que tiene el nivel terciario.
La necesidad de cátedras de arquitectura latinoamericana y de historias de la arquitectura latinoamericana, este es una camino que todavía le falta recorrer a muchísimos países. Hay algunas experiencias pero consideramos que es verdaderamente importante contar con estos ámbitos en la formación universitaria porque son lo que enriquecen la manera de ver, la actitud crítica hacia la producción que es nuestra que es justamente de nuestro continente y de la misma manera se plantea la realización de talleres de intercambio que creo que es una cuestión que tiene que aceitarse más, que desarrollarse muchísimo más.
No quisiera monopolizar con este discurso, sí así mostrar algunos de los aspectos que fueron tratados y quisiera darle la palabra a Santa María que por ser mejicano será nuestro próximo anfitrión ya que Méjico será el anfitrión del siguiente Seminario de Arquitectura Latinoamericana.